sábado, 1 de septiembre de 2012

El jarrón de porcelana y la rosa- Coelho


Una bella historia, enviada por Alexandra Marin: El gran Maestro y el Guardián compartían la administración de un monasterio zen. Cierto día, el Guardián murió y fue necesario sustituirlo.


El Gran Maestro reunió a todos sus discípulos para elegir a quien tendría el honor de trabajar directamente a su lado.

-Voy a presentarles un problema –dijo el Gran Maestro-. Y aquel que lo resuelva primero será el nuevo Guardián del templo.

Terminado su corto discurso, colocó un taburete en el centro de la sala.

Encima había un jarrón de fina porcelana con una única rosa roja.

-Este es el problema- dijo el Gran Maestro.

Los discípulos contemplaban perplejos el jarrón: los raros y elaborados dibujos de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor. ¿ Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?

Pasados unos minutos, uno de los jóvenes se levantó, miró al Maestro y a los alumnos que lo rodeaban; después caminó resueltamente hasta el jarrón y lo tiró al suelo, destruyéndolo.

-Eres el nuevo Guardián – le dijo el Gran Maestro a su alumno.

Y cuando el joven volvió a su sitio, explicó:

-Yo fui bien claro: yo les dije que estaban ante un problema. No importa cuan bello y fascinante sea, un problema tiene que ser eliminado.

“Un problema es un problema; puede ser un jarrón de porcelana muy raro, un lindo amor que ya no tiene sentido, un camino que es necesario abandonar, pero que insistimos en recorrer porque nos trae consuelo.”

“Sólo existe una manera de lidiar con un problema: atacándolo de frente. En tales momentos, no se puede tener piedad, ni dejarse tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto trae consigo.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario